La Autodefensa Comunitaria

México es uno de los países con
mayor número de población indígenas. En la actualidad, existen 62 pueblos con
más de cien lenguas vivas, hay 6,7 millones de indígenas que representan cerca
de 6.5 por ciento de la población total y cada uno de ellos con su historia,
sus connotaciones, su cosmovisión, sus idiomas y sus otras características. 

Carmela Domange y Larién Allúe | Periódico CNT

Según los datos del censo oficial
agropecuario, los pueblos indígenas de México son poseedores de 22.624.000
hectáreas, hay 1.115 municipios con población indígena, de los 971 núcleos
agrarios con selvas en el país, 526 están en comunidades indígenas; y en este
territorio, se encuentran el 35,1% de los bosques del país y una parte
importante de los recursos nacionales.

Es muy importante no perder de
vista estos datos, ya que en la actualidad, al igual que hace 500 años, muchos
de estos pueblos siguen en una lucha constante por la defensa de la tierra, el
territorio y los recursos naturales ante los intereses del capital y los
diferentes gobiernos nacionales y extranjeros en turno. Es en estos territorios
donde se concentra la mayor parte de recursos y donde, en la mayoría de
ocasiones, más fuerte es la presión y violencia que sufren para intentar combatir
el despojo.

En 1910 México
hace su revolución burguesa, donde el anarquismo tuvo un ligero peso con los
hermanos Magón como cabezas más visibles de la misma, pero fueron traicionados
y derrotados finalmente. Se consiguió “acabar” con la esclavitud, pero
solamente en apariencia. Aunque de ese periodo de la historia, y bajo una
fuerte influencia de los hermanos Magón, Emiliano Zapata junto al Ejercito
Libertador del Sur, recupera el mismo lema de la lucha Magonista “Tierra y
Libertad” y bajo el Plan de Ayala se redactará la posterior Ley Agraria
Zapatista que en su artículo 27 recoge la esencia de ese ya famoso lema
Zapatista “La Tierra es de quien la trabaja”. Artículo que posteriormente fue
modificado en 1994 para poder permitir la entrada de México en el Tratado de
Libre Comercio con Estados Unidos y posteriormente con Europa.

Larga es la
lista represiones y masacres que ha sufrido el pueblo mexicano en su historia,
una de ellas fue la Masacre de Tlateloco en la que ha día de hoy, todavía no se
ha podido determinar la cifra de personas muertas y desaparecidas en ella, hay quien habla de
400 muertes. Esta
masacre surge de una protesta de estudiantes en el contexto de las olimpiadas
del 68 y con la situación que había en el país con el gobierno del PRI, estalla
una fuerte revuelta estudiantil, que se acaba extendiendo a otros sectores, que
el gobierno reprime duramente con militares y policías en la Plaza de las Tres
Culturas del Distrito Federal. Debido al control total que tienen en los mass
media, el gobierno del PRI continúa gobernando, con mentiras, engaños,
traiciones.

No es la única
masacre que realiza el PRI. Otra muy conocida fue la matanza de Acteal, el 22
de diciembre de 1997, en Chenalhó, en Chiapas, sucedió la “Matanza de Acteal”
dentro de una comunidad tzotzil, donde convivían Bases de Apoyo del EZLN e
integrantes del grupo católico en resistencia “Las Abejas”. Los zapatistas
avisaron a “Las Abejas” que venían los paramilitares y entrarían a matar, y se
fueron. Éstos pensaron que Dios les protegería y buscaron refugio en la
iglesia. Aunque las cifras “oficiales” hablan de 45 muertos entre hombres,
niños y mujeres, cabe mencionar que dos de las mujeres asesinadas estaban
embarazadas de 8 meses y se les extrajeron los bebes del vientre para masacrarlos,
con lo que la cifra real es de 47.

Otro hecho
también alarmante, ocurrió en San Salvador Atenco en el 2006. Pertenece al
Estado de México, a las afueras de la capital. Allí querían hacer un
aeropuerto, expropiando tierras y empobreciendo todavía más a la población.
Ello ocasionó un fuerte levantamiento. Como resultado dejó el fallecimiento de
Alexis Benhumea y Javier Cortés, la detención de 207 personas -entre ellas 10
menores de edad-, 146 detenciones arbitrarias, la expulsión de 5 extranjeros y
la denuncia de compañeras detenidas contra elementos policiacos por presuntas
vejaciones y violaciones sexuales a 26 mujeres. 11 de ellas se encuentran en la
actualidad en un proceso de denuncia de Tortura Sexual contra el estado
Mexicano en La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que ha
admitido investigar el caso.. El gobernador del Estado de México era Enrique
Peña Nieto, actual presidente de la República Mexicana.

Bipartidismo

Entre 2000-12
entró el gobierno de PAN, partido ultra-católico y conservador. La política
durante esta época era, supuestamente, acabar con el narcotráfico. Vicente Fox,
el que gobernó el primer sexenio, tenía una empresa de Tequila que se encargó
de enriquecer, robó lo que pudo. Después llegó Felipe Calderón Hinojosa, que gobierna
el segundo sexenio, y se compromete a acabar de forma radical con el narco. Su
política es totalmente policial y militar, sólo llegar al poder declara al país
en una guerra permanente contra el narco, firma el Plan Mérida (similar al Plan
Colombia) con Europa y Estados Unidos por el que recibe fuertes cantidades de
dinero para financiar esta “guerra”.

En junio de
2012, el PRI vuelve a salir elegido y con Enrique Peña Nieto a la cabeza. En
diciembre de ese mismo año es nombrado presidente de la República, y hay
fuertes movilizaciones que son reprimidas con cientos de heridos, algunos en
estado muy grave, decenas de detenidos y una persona que tras año y medio en
estado de coma, acaba falleciendo en marzo de 2014. Lo más grave de todo es que
fueron unas elecciones compradas. Por un lado, prometieron que les daban entre
300 y 1.000 pesos para comprar en los supermercados de la cadena Soriana (que
tras pasar las elecciones, las tarjetas dejaron de funcionar); por otro lado,
negociaron con el narco prometiéndoles que liberarían a su jefe que estaba en
la cárcel; también contrataron a actores famosos, incluso Peña Nieto se casó
con Angélica Rivera, conocida actriz de telenovelas mexicanas que tenía gran
popularidad; por otro lado, Peña Nieto tiene “buena planta” y dicen que mujeres
le votaron también porque era guapo.

En la actualidad, el país está
considerado entre los primeros países más violentos y peligrosos del planeta.
Hasta el 2012 las cifras oficiales que se manejaban institucionalmente de esta guerra
contra el narcotráfico rondaba los 60.000 muertos, aunque el propio Secretario
de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, afirmó que «150 mil personas
han fallecido» por la violencia entre los cárteles en México,
contradiciendo las cifras oficiales. A esta cifra, habría que sumar las
personas encarceladas, desplazadas y desaparecidas, aunque sería prácticamente
imposible determinar ni tan siquiera una cifra aproximada.

Profesiones como la de
periodista, o defensor de Derechos Humanos son de alto riesgo en Territorio
Mexicano, superando ampliamente las cifras de personas muertas en cualquier
país en conflicto directo.

El narco actúa prácticamente en
todos los estados de la República, pero algunos son los que han sufrido más
duramente su influencia, viendo totalmente transformada su vida y cotidianidad.
Son muchísimos los ataques a la población civil teniendo que convivir en
ocasiones en zonas de influencia del narco, en la que se han implantado
posicionamientos militares y en la que también actúan grupos paramilitares
(normalmente en connivencia con algún grupo político). Significativos son los
casos de los Estados de Guerrero, Michoacan, Veracruz o Tamaulipas que han
tenido que enfrentar la embestida y el embate de la criminalidad de todos
ellos.

Defenderse del narco

Es importante mencionar que estos
grupos actúan con unos grandes índices de impunidad. La justicia mexicana es
totalmente incapaz de dar opciones y de la misma manera, existen un gran número
de denuncias por parte de la sociedad civil de corrupción y complicidad entre
los elementos de seguridad estatales, federales y militares con los propios
cárteles que dicen combatir. Esto hace que los propios pueblos se sientan en
una total indefensión por parte de un estado, que se podría decir que, como en
tantas otras situaciones, es mucho más parte del problema, que de las posibles
soluciones.

En este sentido, hace unos 17
años que se empiezan a conocer grupos denominados de “Autodefensa Comunitaria”,
es decir, es el propio pueblo, vecinos, campesinos, organizaciones comunales,
etcétera quién decide organizarse y tomar en sus manos la responsabilidad de su
propio sistema de justicia y seguridad.

Tal como se menciona con
anterioridad México tiene una gran influencia de sus pueblos indígenas y con
ellos, de sus formas de organización. También es de destacar que los conceptos
de gobierno o autoridad, tal como nosotros los entenderíamos, nada tienen que
ver con el significado que puedan tener dentro de una cosmovisión indígena.
Para ellos la “autoridad” es la persona responsable de poner en práctica los
acuerdos que se han llevado en la asamblea y debe ser elegida por el pueblo por
sus propios méritos o valía para desempeñarlos. Es decir, nadie se puede
presentar para ser elegido autoridad, es el pueblo quien te elige y es tu
responsabilidad cumplir con el compromiso de lo que ellos denominan “servir al
pueblo” y no está condicionado a un pago económico. De igual manera, pasa con
los cargos de gobierno, en este caso, una forma para poder explicitarlo es el
funcionamiento de las Juntas de Buen Gobierno Zapatista, donde todo el pueblo
tiene la responsabilidad de formar parte de ellas de forma rotativa y como
parte de la responsabilidad de entender el servicio recíproco a la propia
comunidad. Es decir, en ningún caso se podrá llevar a cabo nada de que no se
haya decido dentro de un proceso de asamblea comunal y en ningún caso
conllevaría una situación de privilegio sobre el resto de personas de la
comunidad. La autonomía y el autogobierno son algunos de los pilares
fundamentales de las diferentes cosmovisiones indígenas, así como el
entendimiento de la justicia de manera reparativa.

Aunque sería totalmente falso
decir que estos son los principios por los que se rigen la totalidad de los pueblos
indígenas, algunos de ellos están completamente coludidos con el Estado, otros
forman parte de las propias estrategias de contrainsurgencia y de
desmovilización social mediante los planes de “desarrollo” del gobierno y otros
son directamente parte de grupos paramilitares, no podemos caer en
paternalismos o idealizaciones que sólo llevan a la victimización y a la
sobreprotección.

Hay diferentes ejemplos de
policías comunitarias, y me atrevería a decir que existen desde el mismo
momento en el que existen los pueblos indígenas, es decir, desde siempre.
Quizás un ejemplo significativo sería la Coordinadora Regional de Autoridades
Autónomas (CRAC) de la montaña y la costa chica de Guerrero que desde el 1993
empieza un proceso de asambleas que culmina en el 1995 con su creación. En la
actualidad su zona de influencia es de 12 municipios con 77 comunidades
participantes y con un número aproximado de 877 policías comunitarios
voluntarios. Según sus propias palabras ellos se definen como:

«La Policia Comunitaria se
establece como un sistema de seguridad propio, donde cada comunidad elige un
grupo de Policías Comunitarios, coordinados a nivel regional por el Comité
Ejecutivo de la PC. (…) La impartición de justicia se basa en el Reglamento
Interno, que deriva de un esfuerzo de sistematización de las formas indígenas
de resolución de conflictos. Estas formas se integran con elementos del derecho
positivo interpretados en manera original, dando vida a un verdadero sistema
jurídico autónomo.
»

Otra de las experiencias
interesantes es la de la comunidad de Cheran en Michoacan, el 15 de abril del
2011 decide expulsar de su comunidad a los talamontes que estaban acabando con
los montes de su comunidad, a los elementos policiacos y los funcionarios
municipales acusados de ser cómplices de los grupos pertenecientes a la Familia
Michoacana, desde ese momento comienzan a construir de forma autónoma y
empiezan a rescatar las formas de organización tradicionales tanto sociales
como políticas. Conforman la Ronda Comunitaria que ellos explican como:

«… Ahora como una de las
estrategias que han funcionado para recomponer las relaciones sociales dentro
de la comunidad, se ha conformado la Ronda Comunitaria, misma que se deslinda
de la palabra “policías”, pues ella trae consigo una carga simbólica que se ha
deslegitimado y que es signo de corrupción, por el otro lado nuestros
mecanismos de autodefensa se apegan más a nuestras formas de vivir…
»

En Chiapas está la experiencia de
la construcción de la justicia autónoma zapatista y la base de los siete
principios de las Juntas de Buen Gobierno:

  1. 1. Mandar
    obedeciendo.
  2. 2. Representar
    y no suplantar.
  3. 3. Bajar
    y no subir.
  4. 4. Servir
    y no servirse.
  5. 5. Convencer
    y no vencer.
  6. 6. Construir
    y no destruir.
  7. 7. Proponer
    y no imponer.

En el caso zapatista no se podría
hablar de un grupo específico que ejerza las funciones de una policía
comunitaria o similar, más bien es la propia comunidad la responsable de velar
del bienestar y seguridad de ellos mismos. Dentro de los municipios autónomos
en resistencia zapatistas y de la propia construcción de su autonomía se
apuesta por el trabajo colectivo y el aprendizaje de un oficio como forma de
reintegración comunitaria y como forma de establecer condiciones de seguridad
en las mimas. No se aplican ningún tipo de multas con el fin de evitar los
vicios y corruptelas asociadas al pago de sanciones económicas y las
autoridades zapatistas buscarán siempre que todas las partes en “conflicto”
logren llegar a un acuerdo para evitar futuros o mayores dificultades.

Dentro del proceso de
construcción de su propia autonomía, ellos decidieron romper toda relación con
el gobierno estatal y federal y crear sus propias formas de gobierno, justicia,
educación y salud. Los 27 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ), que
representarían aproximadamente la extensión de Catalunya, asumieron la
responsabilidad de su autogobierno después de 7 años de “negociación” con el
gobierno para la aprobación de Los Acuerdos de San Andrés. En el año 2003 crean
los cinco Caracoles Zapatistas y se otorgan ellos mismos el derecho de ejercer
la autonomía y la creación de sus propias formas de autogobierno.

Podríamos nombrar muchas más de
las diferentes presencias de grupos de autodefensa o policías comunitarios,
según el artículo de Víctor Manuel Sánchez Valdés para Animal Político, se
registra presencia de ellos en 106 municipios mexicanos y en la mayor parte,
serían municipios de “vocación rural”.

Es muy importante conocer que existen
diferencias significativas dentro de estos grupos. Últimamente en los medios de
comunicación masivos y comerciales se han repetido hasta la saciedad las
imágenes de las autodefensas michoacanas mostrándolas incluso como parte de ese
folclore de la peligrosidad mexicana y como reacción espontanea ante una
situación de violencia generalizada. Hay que saber que unos vienen dados dentro
de las tradiciones indígenas y que surgen de formas y procesos horizontales,
asamblearios y colectivos y que otros, como las guardias blancas, pueden ser
paramilitares entrenados por el ejército.

Lo que está aconteciendo en la
actualidad en México es una prueba palpable y concentra de que el Estado está
totalmente rebasado y ya no es capaz de garantizar seguridad, ni justicia. Es
precisamente en los municipios y comunidades que deciden prescindir de él y
tomar en sus manos la riendas de su futuro, seguridad y autogobierno donde los
avances son más significativos. 

Quizás esto debería de hacernos
reflexionar sobre hasta que punto delegar las decisiones que nos corresponden a
todos en manos de unos pocos es el peor error que puede cometer una sociedad.

«Es tan sólo el comienzo de lo
que puede significar una vuelta en el rumbo del país y que significaría una
alternativa, tanto a la lucha armada de los grupos político-militares así como
a la vía electoral que ahora se muestra cancelada. Significaría la
consolidación de un proceso de cambio profundo que plantearía nuevos horizontes
de análisis de la realidad y que dejaría abiertas las puertas a una
transformación seria y constante del tejido social existente hasta nuestros
días. Tal vez signifique que las personas recuperemos las riendas de este país
y comencemos a tomar las decisiones con base a otra ética y otra lógica
fundamentada en el bien común o comunitario para dejar atrás, como un pasado
doloroso, las corruptelas y los robos de la clase política actual.
»

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