La necesidad imperiosa que tiene el pueblo, la clase trabajadora, de
oponer resistencia a las agresiones del binomio ESTADO-CAPITAL, se hace
patente día a día. Para dar una respuesta contundente y firme, se hace
necesaria una forma de organización, dinámica, coherente, útil, sin
personalismos y desde la base, en la cual, sin cúpulas manipulables y
corruptas, construyamos un camino nuevo, una nueva vía en la que no
deleguemos nuestras responsabilidades en profesionales de la política o
del sindicalismo, y decir, hasta aquí hemos llegado, gritar alto y
claro, que lo importante son las personas y no el dinero, que el
indicador que nos interesa es la justicia social y no el PIB ni las
primas o demás familiares de “riesgo”, que la solidaridad es más
práctica que la competición. El ANARCOSINDICALISMO es nuestra
herramienta de lucha contra el Estado/Capital.